Jamás suelo escribir sobre política, pero hoy pienso hacer una excepción porque lo que está pasando es grave.
Quiero, en nombre de mis compatriotas, hablarle al mundo de lo que está pasando en mi país.
Producto de muchas, malas decisiones económicas que ha tomado el gobierno de Venezuela, ahora estamos en una crisis: No hay comida, no hay medicinas, aveces no hay agua o servicio eléctrico.
Mis amigos y familiares sobreviven a la situación con lo que enviamos desde afuera, y así hacen las cientos de familias que han visto partir a sus hijos a otros países, a trabajar en cualquier cosa que les
permita vivir, y ayudar. Muchos no tienen esa opción. Ya sea por no haber tenido una educación universitaria que les permitiera migrar y ser bien recibidos en otros lugares, o por no tener ahorros que les permitan iniciar una nueva vida desde cero.
Esa gente está pasando hambre. Esa gente está viendo morir a sus hijos de inanición, están botando a sus mascotas a la calle, porque no los pueden mantener, están comiendo de la basura.
Mientras tanto el gobierno de mi país está en negación: Eso es mentira. No hay hambre, la gente no muere, esos son mentiras para desprestigiar el trabajo gubernamental. Y por ello, están cerrándose a toda ayuda que pueda venir del exterior.
Muestra de esto, la reunión de la OEA del día de ayer, donde vimos un viceministro peleando porque
no se discuta el tema de Venezuela en la OEA. No queriendo admitir necesitar ayuda, para salir del problema que afecta a la población. No dar el brazo a torcer así nos cueste la vida a todos los Venezolanos.
Comunidad internacional, ese señor NO nos representa. No lo elegimos para representarnos, ni para hablar por nosotros. A los que sí elegimos es a los miembros de la AN, quienes han cumplido con su deber con su pueblo de pedir la ayuda. No se trata de traición a la patria reconocer que necesitamos ayuda, se trata de responsabilidad sobre las vidas que hay en juego.
Sin embargo, ayer el Tribunal Supremo- un organismo elegido a dedo por la anterior Asamblea, fuera de lapso legal para hacerlo- decidió quitarle el poder a nuestros verdaderos representantes. Decidió eliminar un cuerpo elegido democraticamente. Y lo más terrible es que ya ese tribunal les habían quitado el poder desde el año pasado, rechazando y oponiéndose a cada una de sus decisiones. Sin embargo, ahora sí se proclama el golpe porque lo hicieron más obvio. Ahora el mundo POR FIN se da cuenta de la realidad.
Particularmente no sé, cuál es el alcance de la presión internacional que pueden ejercer los países miembros de la OEA o ONU. Quiero saber si van a permitir que mi país esté como Cuba con 50 años de dictadura. Si van a expresar su preocupación y ya, o si realmente van a ayudarnos a salir de esta crisis a través de los mecanismos legales a los que tengan acceso.
El venezolano ha vivido muchos años en democracia, pacíficamente y no sabe vivir de otra manera. El venezolano no va a tomar las armas para matar a otros venezolanos. Va a emigrar masivamente, como ya está pasando con los profesionales, pero pronto lo harán también los demás.
Y son sus países los que recibirán a esos refugiados sin patria, pobres y desnutridos. Así que esto es un problema que no sólo atañe a Venezuela, sino al mundo.
Agradezco a los países que nos han recibido con los brazos abiertos, pero si de verdad quieren ayudarnos, eviten que más venezolanos tengamos que huir.