En estos días fuí a ver la película "Libertador" con Edgar Ramírez, pues me habían dicho que era una de las mejores que se habían hecho en la historia del cine nacional. Tenían razón.
La inversión de dinero en la cinta, los paisajes, la fotografía, la historia...es una película que volvería a ver sin duda, porque ¡está muy bien hecha! A pesar de las marcadas licencias históricas que hacen los guionistas de la cinta para hacerla un producto de entretenimiento eficaz.
Si, lamento mucho quitarles el velo mágico de creer que la historia del Libertador fue como la cuenta cinta, no porque yo sea una experta en historia, si no porque conozco de cine y me sé algunos de sus truquitos:
En toda historia épica llevada al cine tienen que haber ciertos factores que hagan que la audiencia quede en vilo:
1. La primera característica de una buena historia es que exista una transformación paulatina del personaje principal. En otras palabras, la historia es el proceso de cambio del protagonista; lo que aprende de su experiencia que lo convierte en una persona distinta a la que fue. Por eso vemos a un Simón ricachón, que cree que todo se consigue con dinero, que pasa por al lado de unos torturados y no hace nada porque no son "sus esclavos".
2. Historia de amor. ¿Qué hubiese sido de la película Titanic si Rose y Jack no se hubiesen enamorado? ¿Que hubiese pasado si Bolívar no hubiese enviudado? ¿Que pasaría en una película venezolana donde no se mostraran tetas? El amor es un tema universal, que vuelve más humano al personaje principal.
El hecho que Manuela le dijera "Te amo" y Bolívar esquivara la situación, significa para un público que ha crecido con la pluma de Delia Fiallo, que él nunca pudo olvidar a su primer amor; reforzando el ideal romántico del amor eterno y las almas gemelas que tanto éxito tienen en nuestro continente.
3. El personaje principal es forzado a dejar su vida cómoda por la intervención de un sabio, en este caso Simón Rodríguez, el Gandalf de la película. Los historiadores ya se pronunciaron a este respecto: ni Rodríguez ni Monteverde debían estar en esa hacienda en esa época, pero era necesario. Al vincularlos, lograron resumir y justificar las decisiones de toda la vida de un hombre en dos horas.
4. Luego llega el punto vital, donde se le plantea la decisión al personaje de tomar la pastilla roja o la azul.
Todos esperábamos el juramento del monte sacro, pero a cambio nos dieron algo más creible: se baja del carro y hace un acuerdo tácito entre risas.
Cual William Wallace, nuestro héroe lo pierde todo, y luego se levanta así mismo desde la pobreza y el destierro hasta llegar a ser presidente con el apoyo del pueblo llano... Mel Gibson no pudo hacerlo mejor.
5. Entonces nos topamos de lleno con un clásico cliché hollywoodense: el amigo del prota siempre fue malo, y lo traiciona al final. En este caso Miranda, y el otro chico que lo entregó al final -que nunca supe el nombre-. Aquí los historiadores se indignaron aún más... pero me gustó cuando Bolívar pagó el karma teniendo que capitular él mismo, al huir de Caracas.
Es un hecho conocido que Bolívar no era querido en todos lados, hubieron colonos fieles a la corona que lucharon del bando de los españoles, por eso fue gratificante ver a la anciana cayéndole a golpes por lo que estaba haciendo.
6. Hablenme de "Xena"/ Manuela Saenz. La super heroína, con más información que Varys de Game of Thrones; o Sucre como el sidekid de Simón. Fué cool, no lo negamos, pero una mujer que participó en campañas y batallas, y salvó a Bolívar en más de una oportunidad, creo que merecía mayor participación en la película.
7. Y por último, la muerte de Bolívar. ¿Qué es más impactante para un final? ¿Una persona que muere de tuberculosis en su cama, o un asesinato a traición? necesitaban el dramatismo de la muerte del héroe a manos de sus aliados.
Hay muchas teorías acerca de esa muerte. Hemos escuchado incluso que la enfermedad de Bolívar no era tuberculosis sino una venérea; últimamente se habla de la intervención de Estados Unidos (¿cuáles fueron los resultados finales de la autopsia por fin?) los cineastas se fueron por lo sano y de forma disimulada, insinuaron que los británicos tenían razones para hacerlo.
En fin, como una película de entretenimiento cumplió todas las expectativas que se plantearon, y fue bien promocionada como "EPICA", y no como "DOCUMENTAL". Hago esta salvedad porque, mucha gente se la está tomando en serio, lo cual demuestra lo poco que conocemos de nuestra propia historia. Hay cosas que están basadas en hechos reales, pero muchos son inventados para hacer la historia más interesante para el espectador. Que, por cierto, pobre Santander, lo dejan como un pelele, y nadie ha dicho nada al respecto.
Sin embargo, no deja por ello de ser la mejor película nacional del año, sin duda alguna.





